
No conozco mejor forma de mirar al futuro: de frente y frente al mar. Tal vez reconociendo la insignificancia de nuestro ser ante tan majestuoso escenario y siempre teniendo un faro al fondo que te indique el rumbo a seguir para evitar naufragar cuando el timón vital venga envuelto de tormenta. Tal vez la cadencia rutinaria de las olas te recuerde que la vida está repleta de experiencias, una detrás de otra…unas golpean fuertemente sobre las rocas y otras se mueren difuminadas en la orilla arenosa con un sonido suave y envolvente que las invita a regresar y a nacer de nuevo. Tal vez la espuma blanca te recuerde la explosión de felicidad que generas a tu alrededor y es posible que la brisa que recibe tu rostro te haga cerrar los ojos y pensar que lo mejor está por llegar. Te apoyarás en nuevos y sólidos diques que refuercen lo satisfecha que te sientes de ser quien eres y de estar en el lugar del mundo elegido. Y la vida dirá…con sus altas y sus bajas mareas….con sus altos y bajos caprichos, pero siempre mirando al frente…al frente…y al mar.
Toño Villalón
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