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sábado, 20 de agosto de 2011

CARTA DE MARTINA





Podría pensarse que me estoy aburriendo de la ceremonia, pero no me malinterpretéis, llevo poco tiempo  en este mundo y lo mismo me quedo dormida viendo a pocoyó que a mi tía contrayendo matrimonio. Son cosas de la edad. Espero con el tiempo ir entendiendo estas cosas que hacéis los mayores, aunque pienso que esto de hoy debe ser bueno, pues toda la gente sonríe y se ha vestido muy elegante. Y también el señor de blanco que ha hablado mucho durante la misa ha dicho algo referido a la felicidad y al valor de los detalles y las pequeñas cosas. Supongo que también se refería a mí, por aquello de la pequeñez y porque no estoy aferrada a ninguna otra cosa material que no sea mi chupete. Mi único tesoro, ese que necesito ver todos los días y disfrutarlo  con avaricia infantil son las sonrisas de mis padres  cuando se acercan a darme montones de besos. Mi madre no pica, pero mi padre sí porque tiene muchos pelos por la cara, pero siempre me miran con ojos de ternura que yo intento corresponder con los brazos hacia arriba y sacando mi mejor sonrisa como ellos hacen. Recordad que yo ahora aprendo por imitación.  Todavía no sé porque hacéis las cosas que hacéis, pero espero que me vayáis enseñando todas las reglas de los mayores con la paciencia necesaria porque voy a tener que haceros muchas preguntas. Sólo espero irme encontrando un mundo acogedor, lleno de golosinas y  caricias, lleno de alegría y de paz, plagado de amigos y aventuras,  de dibujos animados y juguetes, de cuentos y de nanas, de gente trabajando día a día para podernos dejar un mundo mejor. Yo prometo que pondré de mi parte para que este sueño sea posible a medida que vaya creciendo. Os aseguro que éste será el mejor legado de mi familia, porque si de algo estoy segura es que yo he venido aquí para ser feliz. Y como podéis ver por esta foto, la felicidad ocupa muchos espacios y distintas puestas en escena. Bueno….si me lo permitís yo voy a seguir durmiendo pues quiero pasar desapercibida en este importante momento de mis tíos, que aunque parezcan que están muy serios yo percibo en ellos mucha alegría. Y aunque parezca que no me entero mucho de lo que está pasando,  la alegría y la felicidad irradian ondas que sólo los que tenemos paz y felicidad, sabemos captar aún siendo seres diminutos  y estando envueltos en un dulce y  maravilloso sueñecito.


¡Salud y chuches para todos!
Martina. 10-11-2011

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